No existe mayor ritual sagrado (lo digo yo, el endemoniado), que el sacramento consagrado por el pobre a quien el hambre pesa, y nada tiene en el comer diario.
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A pesar de eso, el miserable reza a ver qué, y, ¡milagro!, limpia todos los días su mesaespesa enorme, y el vacío grande de la despensa.
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El pobre tiene la esperanza de que cada día suceda un milagro, el rico los compra.
ResponderEliminarTe quiero amigo.
El pobre tiene que recoger las migajas que el rico deja y con eso llenar, a diario, su mesa. Vida injusta que es esta.
ResponderEliminarUn abrazo
Yo creo que la mayoría de los que venimos por aquí, no sabemos que es la verdadera pobreza, esa que devora...
ResponderEliminarBesos y salud
Cuanta hambre, José Alfonso.
ResponderEliminarCuanta hambre del padre que limpia la despensa con las uñas y la sangre y reza.
Pero no hay milagro.
Te abrazo a puñaos.
Que triste, que real un beso ..!
ResponderEliminarayer escuché a una mujer que ha realizado un documental acerca de la obsolescencia programada (menuda palabrita jaja). Seguro que también escuchaste la radio y sabes de que estoy hablando; trata de lo poco que duran las cosas que compramos, de que ciertos aparatos electrónicos están programados para que duren un tiempo concreto. Bien pues añadía que ahora las personas no son más felices que a principios del s. XX, cuando la población no tenía todo lo que deseaba, más o menos como ahora...
ResponderEliminartoda esta parrafada para intentar escribir que ahora puede que encontremos más pobres de mente, de ánimo y de espíritu que hace 40 ó 50 años... creo jajaja
un fuerte abrazo
:))
Hay despensas llenas de hambre. Y despensa llenas de comida para personas con hambre de ser.
ResponderEliminarY despensas repletas que luego nadie usa.
ResponderEliminarTu sobrina, ¡tremenda mujer guapa!
Besos besos
Pues estoy con Genín, mira qué cosas
ResponderEliminardos abrazos ¡guapo!
¿Se puede saber dónde te metes?
ResponderEliminar-No, no se puede saber.
-Po güeno po fale.
Te quiero mucho Pepe, ojalá estés bien.
ResponderEliminarLo tenemos todo y nos quejamos...y hay quienes no tienen nada.
ResponderEliminarUn besito.
Qué golpe a la realidad, que manera de poner los zapatos sobre la tierra...
ResponderEliminarabrazote
Niño, aunque no estemos para fiestas ni posiblemente haya fiestas que festejar; yo, para que no decaiga la fiesta, he hecho una entrada especial en el diario del loco, por si te quieres dar una vuelta (tú puedes traer la botella de anís y el tenedor)
ResponderEliminarun abrazo para ambos (o uno pa'cada uno, no se diga que soy tacaña)