Don José cayó en la apatía más absoluta
después de convencerse de que todo es mentira. Porque le da la gana, van para
cinco los años que no le veo; que no existen lazos: se agotó la llama.
Pero no osaré desprenderle la razón, su hijo llega a la misma conclusión,
aunque, año tras año, llegado septiembre, por acá aparezcan juguetillos varios
a modo de satisfecha insatisfacción, nadie se extrañe de nada: no se acostumbra
la bestia.
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Subjuntiva querencia
Conseguiste robarme, si me diste,
los regalos.
Quisiste,
en tu huida, despojarme de tus
besos.
Eso, no pudiste.
Quedaron bien colgados para siempre.
Veinticinco y uno de septiembre.
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A-polinizado
Soledad de los balcones,
volátiles indefinidos caen,
infectos de añoranza.
Suspiros míos.
Besos abandonados.
Llueven milanos vegetales ajados,
invisibles.
Adiós, aroma y brisa, lúcidos
pasados.
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Soliloquio del cuarto creciente
Doblan.
Dos campanarios sordos,
sobre el cerro del niño ido,
tiene la luna.
Sonoros besos de campanas,
ay, mi cuna,
ladran perros...
No oigo campana alguna.
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Azulillo verde
Suena la campana sorda de la
torre,
acosa el son al nido ido en
arrebato.
Me persigue, vuela, corre que te
corre,
y regala un badajazo bien barato.
Ni es de fieltro, ni es de lona.
Es de bronce mi sombrero,
de bronce a la belladona.
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Ha sido, Subjuntiva querencia la que me ha robado el alma.
ResponderEliminarUn beso, amiga.
EliminarMe dejas que te abrace? Fuerte, fuerte.
ResponderEliminarSoliloquio del cuarto creciente
Doblan.
Dos campanarios sordos,
sobre el cerro del niño ido,
tiene la luna.
Sonoros besos de campanas,
ay, mi cuna,
ladran perros...
No oigo ninguna.
Pepe, intento contactar contigo y me devuelven los correos.
Un beso de Córdoba hasta Quart de grande.
Es raro que te devuelvan los correos, no sé... Por privado te remito.
Eliminar¿Dedicados?
ResponderEliminar¿A quien?
No veo la dedicatoria...
No me hagas caso, es una broma...
Que quieres que te diga, a mi me han gustado todos!
Salud
Salud, sí, salud. Hastiado estoy de la política; de veras.
EliminarTe dejo muchos besos por si te roban algunos en el camino.
ResponderEliminarMe los quedo, ay.
EliminarAbrazo grande, para los días cargados de añoranza.
ResponderEliminarCada vez menos, te lo aseguro, cosas peores pasaron; tú lo sabes bien. Te remití un mail privado a principios de verano. Ana quería conocerte (yo también) y nos planteamos subir a Paradela. No obtuve respuesta, tal vez no te llegó mi correo. Te abrazaré, en vivo, en otra ocasión. Un beso, María Jesús.
EliminarTío, eres genial.
ResponderEliminar¿Sabes que te abrazo fuertefuerte?
Me interesa creer, Virgi, afirmaciones tales. Habré de convencerme!
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