.
Que alguien se asome al arriate, alguien,
¿dónde mi yeli?
¿dónde mi yeli?
¡Que alguien se coja al tallo!, ¡venga!
Que alguien riegue la flor última de mi maceta,
que la ame alguien,
que la bese alguien,
que se la preste alguien y, después,
después,
después,
después de mayo,
después, que no me la devuelva.
. .
.
.
